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lunes, 2 de mayo de 2016

Vida diaria en Grecia


Vida diaria en Grecia


En Grecia, la vida cotidiana no variaba demasiado de estado en estado. Por lo general, la vida de los griegos era simple y con pocos lujos. Lo que más nos puede llegar a llamar la atención es el tiempo que se dedicaba a la gimnasia y el papel que cumplían los esclavos.
Alrededor de los esplendidos edificios públicos de una ciudad griega se agrupaban las casas de los ciudadanos, las mismas eran construídas con ladrillos de barro y levantadas sobre cimientos de piedra.
El padre, como cabeza de la familia, era responsable de su mujer, de sus hijos y de los eslavos de la casa.
El miembro mayor de la familia se hacÍa cargo de sus padres y de los parientes comprendidos hasta el grado de primos segundos. Este arraigado sentido de familia se extendía hasta los antecesores muertos, cuyas tumbas eran atendidas con sumo cuidado.
Un día común, para los ciudadanos, empezaba bien temprano. Cuando amanecía tomaban un desayuno liviano. Los artesanos comenzaban a trabajar inmediatamente en sus tiendas, ya que a menudo éstas se encontraban en las mismas viviendas. Los comerciantes iban al ágora, el lugar de reunión más importante para los asuntos comerciales de la ciudad.
En los hogares, las mujeres y los esclavos se ocupaban de las tareas domésticas. Los esclavos hacían la limpieza y cocinaban, traía agua del pozo, acompañaban a los niños a la escuela e iban al mercado a comprar provisiones. La esposa del ciudadano intervenía en la cocina y tejía telas para la vestimenta de la familia.
El papel de la mujer en esta sociedad era secundario: un claro ejemplo de ello es que las niñas se educaban separadamente de los varones y la introducción que recibían era más escasa que la de éstos. Las familias además se encargaban de concertar los matrimonios de sus hijos.
Para el ciudadano era muy importante el tiempo que pasaba en el gimnasio. En una pista de arena al aire libre, llamada palestra, realizaban sus ejercicios diarios, luego tomaban un baño y después se masajeaban todo el cuerpo con aceites perfumados. En los baños y en los corredores cubiertos que rodeaban la palestra, los ciudadanos discutían de todo, desde política hasta arte y filosofía.
Una de las más famosas escuelas de filosofía de Atenas –el Liceo de Aristóteles-, llevaba a cabo una serie de lecturas y discusiones al aire libre en un gimnasio propiedad de un hombre llamado Lyceus.
La comida más importante del día tenía lugar al anochecer y era servida por los esclavos. Los ricos solían contratar cantantes y bailarinas como entretenimiento; incluso algunos de los invitados podían representar algo, cantar o recitar una poesía. Los griegos se deleitaban haciendo largas sobremesas en las que discutían de todo.

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